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Jueves merendero Es la forma tradicional de comenzar los carnavales en nuestro pueblo. Hoy día, la fiesta ha quedado un poco relegada al ámbito infantil y juvenil. No hay colegio por la tarde y los diversos grupos y pandillas de niños y niñas se dispersan por el campo, dispuestos a pasar una tarde agradable, siempre que el tiempo lo permita. Incluso con condiciones climatológicas adversas casi nadie renuncia a este festejo. Una buena 'fogata' al abrigo de unas 'peñas' en la dehesa ayuda a combatir el posible frío. Al calorcillo de la lumbre, aunque un poco incordiados por el denso humo que producen las escobas verdes al quemarse, cada uno dará buena cuenta de su pequeño o gran hornazo.
El hecho de ser un día normal, en cuanto a trabajo se refiere, hace que para los adultos la fiesta se reduzca en muchos casos a degustar el hornazo en casa tras el fin de la jornada laboral. En otros casos, siguiendo una costumbre impuesta hace ya algunos años, diversos grupos de compañeros y amigos se reúnen en los bares de la localidad para merendar el típico. Otros grupos lo hacen en familia. Recordamos con nostalgia aquellos maravillosos años en los que casi todo el mundo salía al campo en esta fecha: familias enteras, vecinos, amigos, ... Por cualquier parte que fueses encontrabas gente merendando y pasándolo bien. ¿Cuál es la razón de ser de esta fiesta? Lo desconocemos, por lo menos el que esto escribe. Sí estamos en condiciones de afirmar que es algo típico y propio de la zona circundante (por ejemplo, a unas decenas de kilómetros, en Ciudad Rodrigo, esta fiesta es prácticamente desconocida). ¿Por qué lo de comerse un hornazo en esta fecha? ¿Se trataba de comenzar la tan 'temida cuaresma', con sus ayunos y abstinencias, dándose un buen atracón? Pues puede ser. No debemos olvidar, que en los primeros tiempos del cristianismo, se ayunaba todos los días de cuaresma, y que tal ayuno consistía en no hacer más que una sola comida al día, por la tarde y a la puesta del sol, aunque posteriormente a dicha comida se le añadió con el paso del tiempo 'una frugal colación'. Así pues y muy probablemente, comer el preciado y sabroso hornazo era una forma de preparar el cuerpo ante las venideras privaciones cuaresmales. Por cierto, en nuestro pueblo también se finalizaba la cuaresma de la misma forma: comiendo el típico hornazo. Aunque en este caso, los festejos se extendían a cuatro días: domingo, lunes y martes de Pascua y domingo de Pascuilla. ¡Había que reponer fuerzas!.
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