Iglesia de S. Pedro Advíncula


La descripción que sigue está sacada del libro “ARQUITECTURA GÓTICA EN LA DIÓCESIS DE CIUDAD RODRIGO”, publicada por el Centro de Estudios Salmantinos y cuyo autor es Emilio PIRIZ PEREZ. El trabajo contenido en el libro fue presentado como Memoria de Licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Salamanca el día 11 de octubre de 1973. Ha obtenido el “Premio Villar y Macías 1973” instituido por el Centro de Estudios Salmantinos y patrocinado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.


 

La Iglesia de Villavieja de Yeltes, bajo la advocación de San Pedro ad Víncula, es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura gótica rural de la diócesis; su arquitectura, correspondiente a los siglos XV y XVI, se ha mantenido en perfectas condiciones ya que las reformas posteriores han respetado la primitiva traza.

Dos partes estilísticas presenta en su exterior, al igual que casi todas las iglesias rurales; la primera, teniendo en cuenta el orden cronológico, corresponde a la nave y torre que está situada a los pies de ella; la segunda a la capilla mayor y sacristía primitiva. Hay que hacer la aclaración de que el tramo de la nave ha sido peraltado recientemente, pero con buen acierto pues no se toco ni modificó el trazado original, intentando, al mismo tiempo de realizar la reforma. tener en cuenta el estilo de dicha parte, por eso considerarnos a este tramo, en la planta, como del siglo XV.

Está construida la iglesia con sillares de granito labrados con esmero y en los que se nota la acción del tiempo.
La obra correspondiente al siglo XV, de estilo hispano-flamenco, corresponde principalmente a la torre; la nave no presenta ninguna particularidad digna de mención. La torre, sin embargo, puede servir como prototipo de las torres de forma prismático-rectangular de la diócesis. Tiene ciertas semejanzas con la de Tamames aunque la de Villavieja es del tipo más difundido y se encuentra completa, hecho que no ocurre en ninguna otra. Presenta una planta rectangular, en la parte central está situada la puerta de acceso a la iglesia que consta de una bóveda de medio cañón a modo de portal y a continuación la puerta propiamente dicha de medio punto y grandes dovelas; sobre ella se encuentra, igual que en Ituero de Azaba, una ménsula en la que estaría colocada una imagen (¿,San Pedro ad Vincula?) hoy desaparecida.

En la fachada hay una ventana de pequeñas dimensiones, abocinada y con arco de medio punto, el vano es rectangular debido a una pequeña piedra, de forma semicircular, que se ha colocado a manera de dintel.
Este primer cuerpo, de paredes lisas, está coronado por una plataforma, rodeada de un antepecho macizo, un poco más saliente que el conjunto de la torre, este saliente se logra por medio de dos cuartos de bocel superpuestos; sobre ellos monta una hilada de sillares sobre la que se sitúa el antepecho. La parte derecha ha sido reformada para instalar el reloj; la reforma ha modificado un poco su estructura cambiando también la posición de la gárgola de esta esquina colocándola en una hilada superior al lugar que debería ocupar.

Sobre la plataforma se encuentra la espadaña de forma rectangular apaisada, en ella se colocan las campanas en tres vanos con arcos de medio punto; corona este cuerpo una cornisa con bolas y en lo alto dos cilindros, uno a cada lado, decorados igualmente con bolas, semejando pináculos góticos.

La decoración de la torre está realizada a base de bolas principalmente como corresponde a su estilo gótico hispanoflamenco; dichas bolas recorren todas las esquinas, vanos y cornisa; en los ángulos de la plataforma hay cuatro gárgolas representando animales toscamente labrados y erosionados haciendo irreconocibles sus figuras.
 

La capilla mayor destaca por su esbeltez del resto de la iglesia, su altura es considerable, casi el doble que el resto de la nave. Está construida enteramente con sillares de granito, su cabecera es semioctogonal y está cubierta por una bóveda de crucería estrellada.

En la clave central aparece representado el santo titular de la iglesia San Pedro, pero no esculpido, sino pintado; en el resto de las claves hay bustos de santos pintados, excepto en una clave en la que está esculpida una pequeña figurilla y a su alrededor hay unas muescas a modo de rayos. En la plementería se han colocado arandelas, similares a las claves y que se decoran con dos estrellas de cinco puntas superpuestas. Estas pinturas son posteriores a la construcción de la bóveda ya que en una de las claves aparece representada Santa Teresa que murió en el año 1582, fecha en que ya estaba terminada la obra.

La plementería ha sido encalada destacando fuertemente la decoración de la bóveda. Toda la capilla mayor está recorrida por una doble imposta renacentista de la que arrancan los nervios de la bóveda; en el espacio comprendido entre la doble imposta hay una inscripción que nos ha sido imposible leer, pero que por el tipo de letra utilizada creernos que es posterior o bien se ha repintado la inscripción que allí habría. La entrada a la capilla mayor se realiza a través de un arco apuntado que descansa sobre responsiones renacentistas, que como el zócalo y basa lo veremos repetirse en Fuenteguinaldo con la única diferencia de tener el fuste acanalado.


En la parte izquierda de la capilla mayor se encuentra la antigua sacristía construida simultáneamente a la capilla mayor; se cubre con una bóveda de crucería semejante a las bóvedas del crucero de San Juan de los Reyes en Toledo. La capilla mayor fue realizada por Rodrigo Gil de Hontañón o mejor dicho con sus condiciones.

Grandes problemas se plantearon en su construcción. La primera noticia la encontramos en el testamento de García de Ruesga, maestro de cantería, redactado en el año 1565:”... devensele veynte y seys ducados de las camas que dio para los oficiales que trabajaban en la obra de Villar de la Vieja, estos a de pagar al señor Rodrigo Gil acabándose la obra a mi cuenta”. García de Ruesga trabajaría como aparejador de Rodrigo Gil, pero a pesar de la afirmación y mandato de su testamento la obra no se terminó.

En el año 1576 Rodrigo Gil da poder a su aparejador Juan de Cariga para cobrar a Juan de Segura aparejador de Rodrigo Gil en la obra de Villar de la Vieja, por haberse ausentado con las herramientas y dinero de la obra.

En el testamento de Rodrigo Gil de Hontañón encontramos, por última vez, noticias sobre la iglesia: “Item mando que se cobre lo que se me está debiendo de la obra que tengo fecha en la capilla de la yglesia de Villavieja”.


Las reformas posteriores no modificaron las obras realizadas en el siglo XVI ni las anteriores. En el siglo XVIII se construyó una sacristía de mayores dimensiones, situándola al lado opuesto de la ya existente. En el año 1792 aparece la noticia en los libros de Fábrica de la iglesia: “Obra de la sacristía. De corta y labra de cantería 2.582 reales y 28 maravedís”, y en el año 1794 aparecen descargos sobre los remates de la obra.

No se mencionan los maestros que intervinieron en la obra aunque es posible que la realizaran los maestros de cantería Juan Antonio Domínguez y Balthasar de Otero naturales del valle de Santa María de Rosa del Reino de Galicia que trabajaron por esta zona y que en el año 1781 contratan en Villavieja de Yeltes la obra de la iglesia de Bogajo.

Por estas mismas fechas se construyó un pequeño pórtico en la puerta sur de la iglesia aunque no aparece mencionada en los libros de fábrica; solamente hay en el año 1785 un descargo del mayordomo correspondiente por compra de piedra: “3.775 reales que costó sacar, cortar la piedra limpia y asiento de ella”.


En la portada meridional de la nave se encuentra el único escudo antiguo, algo deteriorado por el paso del tiempo, que existe en la actualidad en Villavieja. La construcción de un pequeño pórtico en el siglo XVIII en dicho lugar ha permitido conservarlo tal y como lo conocemos actualmente.

¿A qué personaje histórico perteneció? Según la costumbre de la época, el escudo correspondería al patrocinador de la obra de la Iglesia, es decir a aquella persona o familia que sufragó los gastos de la construcción del edificio. Dicen Manuel Sendín Calabuig en su libro “Arquitectura y heráldica de Ciudad Rodrigo (siglos XV y XVI)” y Emilio Píriz Pérez en el suyo ya citado, que el escudo existente en la iglesia de Villavieja pertenece a don Antonio del Águila, ya que tiene las armas correspondientes a los apellidos Paz y Águila (don Antonio del Águila estaba casado con doña María de Paz):

Paz: “En campo de azur, diez bezantes (un tipo de moneda) de oro puestos de tres en tres y uno en punta”.

Águila: “Escudo partido, león rampante y águila exployada (alas extendidas)”

Uno de sus hijos, llamado también don Antonio del Águila fue sacerdote y sucedió en el deanato de Ciudad Rodrigo a su tío don Francisco del Águila que falleció el 25 de Julio de 1507. La tradición parece indicar que la Iglesia de Villavieja fue edificada a costa de este don Antonio del Águila cuando fue párroco de Villavieja. Posteriormente, como se ha dicho con anterioridad, fue deán de Ciudad Rodrigo y obispo de Guadix y Zamora. Sin embargo, los historiadores, basándose en el escudo, parecen inclinarse por D. Antonio del Águila, padre del anterior, regidor y alcaide de la fortaleza de Ciudad Rodrigo. Quizás ambas opiniones tengan validez. Es posible que las obras se iniciasen siendo párroco D. Antonio del Águila (hijo) y que fuesen sufragadas por D. Antonio del Águila (padre) debido precisamente a que su hijo estaba al frente de la parroquia o, lo que es más probable, debido a su esposa, doña María de Paz, nacida en Villares y emparentada (¿hija?) con D. Francisco de Paz, al parecer, primer Señor de los 'heredamientos de Villares de Yeltes y Villar de la Vieja'.